El pasado año, estuvimos muy al tanto de las Olimpiadas París 2024, viendo como los atletas obtenían el resultado de tantos entrenos, de tanto esfuerzo.
En lo personal me encanta el deporte y correr es uno de mis favoritos. Cada vez que te propones entrenar para una carrera se definen ciertas acciones. Entrenas, te alimentas de una forma diferente, cuidas tu hidratación y hasta el dormir bien, antes de la carrera para la cual te has preparado; ya que todo esto suma para el resultado que obtendrás al llegar a la meta.
Te hago esta referencia, ya que debemos de prepararnos para iniciar la carrera de este año, Dios quiere bendecirte. No es tan complicado definir metas y soñar, en ocasiones sí lo es, pero lo que realmente requiere esfuerzo es alcanzar cada una de las metas que nos proponemos.
Por esta razón, quiero compartir algunos consejos prácticos que encontramos en la Biblia 1 Corintios 9:24-27, nos ilustra la carrera de la vida, de lo que nosotros queremos alcanzar, esa corona para la vida eterna. Hay acciones que nos facilitan el logro de estas metas en la tierra y en lo eterno.
Recuerda, correr con propósito
Tener metas claras y no estar trabajando y esforzándote sin rumbo. La claridad de las metas y tus talentos te ayudará a dirigirlos bien. Recuerda quién eres tú en Dios (Hebreos 12:1-2).
Tener disciplina y autocontrol
Tus decisiones son conscientes para negarte a lo que te gusta, y son conscientes para elegir lo que te acerca a esa meta que te has propuesto, no siempre será fácil, pero si estás determinado y con la ayuda del Espíritu Santo lo lograrás.
Persevera
La vida no es un sprint, no es una carrera corta. La vida es una maratón que va a requerir resistencia, firmeza. Cuando vengan las pruebas o esas subidas en la vida ve a la Palabra de Dios. En Santiago 1:2-5 nos habla que al pasar pruebas nos volvemos pacientes y maduramos en nuestra fe.
Asegúrate de tener una comunidad, una familia, amistades que te acerquen a tu meta y a cumplir este propósito, tenemos la tarea de levantarnos unos a otros, de amar a nuestro prójimo y a congregarnos. Este 2025, busca que tu centro sea Dios, ora, lee Su palabra, sirve con pasión y hazlo con ese corazón agradecido, porque si Dios nos tiene vivos es por un propósito que vamos a cumplir.
Por: Andrea Ovando