Qué rico es llegar a casa después de un largo día en el trabajo, el colegio o la universidad y quitarte los zapatos. Esta analogía me recordaba cómo en la vida debemos desatar, romper o deshacernos de eso que nos ha estado haciendo daño, ya sean relaciones, pecados, el pasado y otras cosas en la lista que nos hacen mal.

Lo sé porque pasé mucho tiempo luchando por soltar una relación que me generaba ansiedad, baja autoestima, inseguridad y tristeza; pasé varios años con esos zapatos puestos y mis pies no daban más. Estaban llenos de heridas, ampollas, estaban totalmente lastimados y cansados de andar sin rumbo.

Entregarle mi vida totalmente a Dios y desatar ese gran nudo en los zapatos donde había me liberó y dio una nueva identidad al andar en Él. Su camino está lleno de amor, gozo, paz y seguridad. Dios puede liberarte de todo aquello que ha estado doliendo por años.

“Quiero que ellos cobren ánimo y estén bien unidos con fuertes lazos de amor. Quiero que tengan la plena confianza de que entienden el misterioso plan de Dios, que es Cristo mismo”. - Colosenses 2:2 (NTV)


Por: Cori Sarti