Una advertencia sobre la comparación

¡La comparación mata! Estoy enojada al escribir esto porque caí nuevamente en este círculo vicioso. Me canso de mí misma porque esto me está matando a mí y a los que están cerca de mí.

No te estoy hablando de la típica comparación de cuerpos, que si la de al lado tiene dientes más blancos que tú o si a ella no le rozan sus muslos al caminar. ¡No! Estoy hablando de algo más profundo y mortal: la comparación de esencia. ¡Ser! ¡Existir! ¡Ay! Qué difícil es cuando no te gustas.

La esencia es como un perfume caro y exclusivo, así que cualquiera detecta una réplica. Verán, hay un ciclo que se repite:

  1. Ves a alguien que tiene algo que quisieras.

  2. Tratas de imitar.

  3. Cuando te das cuenta que es imposible, comienzas a odiar a la persona.

  4. Cuando eso no funciona, terminas odiándote.

¡Mujer! Por Dios, pasemos este capítulo que tantos han intentado describir como “normal”. No, no tenemos que intentar ser alguien más porque nunca lo vamos a lograr. No suena tan bien. ¿Has escuchado el cover de tu canción favorita? ¿No te pasa que dices “puede que suene bien, pero no taaaan bien como la original”? ¡Lo mismo pasa contigo!

Estoy utilizando demasiados signos de exclamación, pero repito que estoy enojada con nosotras las que nos comparamos constantemente con otras personas (hasta puse una playlist de desgarro para escribir). ¿Cómo rayos hemos de vivir la vida que Dios quiere que vivamos si estamos intentando ser algo más? ¡Ya basta!

Esto no nos controla. Dejemos de pensar que seríamos una mejor versión si tuviéramos algo diferente. En realidad, permíteme hablarte como una amiga y decirte que solo haremos el ridículo intentándolo. No ganaremos nada más que una pequeña voz que se asomará de vez en cuando y nos preguntará: ¿Qué finges?

Ya me tengo que ir, pero he aquí la clave que he descubierto para deshacerse del virus que está comiéndonos vivas: Nuestra esencia está en Dios, Él ya la dio y solo debemos descubrir a qué huele para vivirla intensamente.

Promesa que no morirás en el intento.