Hay momentos en los que mostrar nuestro verdadero sentir puede ser vergonzoso, intimidante y abrumador. Día a día luchamos con el “qué dirán” y estamos propensos a ser lastimados cuando exponemos nuestro corazón.

La vulnerabilidad es la manera más precisa de medir nuestra fe y permitir que Dios escudriñe nuestros corazones. Ser vulnerables es exponer nuestra esencia para recibir y dar amor, permite la intimidad y conexión entre Dios y nosotros.

Él conoce tu corazón y pensamientos, pero es necesario que te muestres vulnerable y dispuesta a que sane tu corazón. Se necesita coraje para ser vulnerables y así fortalecer nuestro espíritu, y si aprendemos a funcionar de esta manera, nuestra relación con Dios mejorará. Ciertamente ser vulnerables provoca incomodidad, pero es una fortaleza y la clave para regresar a nuestra esencia.

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.” - 1 Juan 1:9 (RVR 1960)


Por: Cristina Escobar