En mi vida he experimentado varias desilusiones al punto que me he preguntado, ¿cuándo llegará la persona indicada para mí?, ¿cuándo tendré un buen trabajo? Quiero ayudar a mi familia, ¿por qué no lo consigo?, ¿seré incapaz e inútil? Así ha llegado la frustración y desesperación. He sentido un vacío porque me pregunto, ¿y ahora qué?

He dedicado mi vida a servir a Dios, pero hay momentos en los que he cuestionado por qué no veo cumplidos mis sueños a pesar de creerle con todo mi corazón y fe. Por momentos no comprendo por qué Dios me lleva por un camino donde la ilusión está firme, pero no se cumplen los anhelos. Mi fe y paciencia se ha derrumbado como piezas de Jenga cuando armas una estructura con cimiente débil.

Sin embargo, en todo este proceso he entendido que la vida tiene procesos y sacrificios que debemos vivir para ser formados y llegar al lugar donde Dios nos dará lo que queremos si es conforme a su voluntad. Hace un tiempo leí que la oración más valiente es esta: "Papá, hacé tu voluntad en mí”, porque eso significa morir a ti misma, a muchos de tus sueños solo para dejar que Dios te sorprenda.

No es que Dios no quiera darte lo que anhelas, Él te dará conforme a su voluntad y según el destino glorioso que tiene para ti. Me ha llevado a lugares donde nunca imaginé estar, he pasado por procesos dolorosos, pero cada uno ha formado valentía y paciencia en mí. Dios se ha mostrado con amor en cada momento y se ha hecho fuerte en mi debilidad.

Permite a Dios que tome el control y si algo no salió bien o te caíste no te preocupes, tenemos un Padre que toma nuestra mano y nos levanta. Tu futuro está completo si Él es parte de tu vida y tu corazón.

“Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido”. - Hebreos 10:36 (NTV)


Por: Melanie Paiz

Foto: Sasha Freemind