Hace unos días estaba en un sitio turístico donde muchos se toman fotos, quizás algunos hasta buscan en Pinterest poses famosas o algo parecido para sacarse la “foto perfecta”. En lo que llegaba mi turno observé a una persona tomarse varias fotografías y se notaba que no estaba contenta con el resultado. Me hizo preguntarme, ¿hasta qué punto podemos ser así de insatisfechos con aspectos de nuestra vida?

Buscamos cambiar cómo hablamos, nos vestimos, actuamos porque no nos gusta lo que vemos, tal vez porque nos comparamos. No me malinterpretes, está bien quererse superar y buscar ser la mejor versión de ti misma, pero creo que no está bien si llegamos al punto de ser infelices en nuestro presente y aparentemos ser alguien más.

Mi esposo (quería decirlo porque me acabo de casar y se siento bonito), me decía que el ser auténtico puede liberarte y me compartió el versículo “...y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” - Juan 832 (TLA). “Creo que usted es auténtica”, me dijo, “me encanta que no repites historias de Instagram sino que las subes con errores, voz cursi y pones lo que deseas”. Me está elogiando porque vaya si me ha costado trabajo el ser auténtica. Darles mi verdad a los que me rodean aún es un desafío, pero me gusta esforzarme para amarme como soy y sentirme segura con quien Dios decidió que fuera.

Pregúntate, ¿estarás aparentando algo que no eres, incluso sin darte cuenta? ¿No te gusta tu peso, pelo o dientes? Tranquila, eso se arregla yendo con una nutricionista, haciendo ejercicio, visitando a un estilista o dentista, pero lo de adentro solo tú puedes arreglarlo. ¡Amiga! Debes acudir a la verdad para ser una verdad frente a otros. Jesús es el camino, la verdad y la vida y creo que eso hace mucho sentido cuando pensamos que conocerlo más a Él nos permite conocernos más a nosotras. Comienza a verte en el espejo tal y como Dios te ve, como princesa y una mina de oro.

Pienso que si el hijo del mismo Dios decidió dar su vida por nosotras en una cruz tenemos que valer algo. Como dice Pablo en Filipenses 3:12 (TLA): “Con esto no quiero decir que yo haya logrado ya hacer todo lo que les he dicho, ni tampoco que ya sea yo perfecto. Pero sí puedo decir que sigo adelante, luchando por alcanzar esa meta, pues para eso me salvó Jesucristo.”

Hazme el favor de amarte. ¡Sé genuina! Todas tenemos defectos, problemas, fracasos, debilidades, ¿y qué? Se tú y deja que Dios se perfeccione en lo que te cuesta. Siéntete orgullosa de tus fortalezas y ayuda a otras con las suyas. Solo sé tú. ¡Qué importa lo que digan las personas! Todos hablan, todos opinan, gracias a Dios la vida no se detiene por eso. Estás viva y eso significa que tienes un propósito. Sal a alcanzarlo siendo quien tú eres.