La música no se puede medir en números. Es por eso que muchas veces se le da poca importancia en la sociedad. Denle importancia a lo que mueve el efectivo, ¿no? Y aún cuando si utiliza tiempos y medidas, la manera en que la música nos mueve es única y no cabe en una fórmula.

Pero el mismo hecho que no sea cuantitativa la hace mucho más importante, porque los momentos más importantes no se pueden medir con números. Como el día en que nace un hijo, o verlo cumplir sus sueños. Esos momentos no tienen precio. Y es por esto que sé que la vida, más que números, es una canción.

Podemos hacer el ejercicio. Lee la letra de cualquier canción. Verás que la mayoría son historias: de amor, desamor, esperanza, adoración, Dios, hombres, mujeres o momentos inventados. Tu vida también es una historia, de altos y bajos y de cómo llegaste a donde estás parado hoy. Cada verso y melodía te ha llevado a ser quien eres hoy. Esta canción es tuya, es única e irrepetible.

Durante la vida pasarás momentos a todo volumen, donde sientes que quieres bailar, y momentos con mucho silencio y melodías tristes. Pero es en este dinamismo donde nuestra vida encontrará una armonía digna de escuchar. Podemos estar seguros que todo es parte de una gran sinfonía, escrita por el músico por excelencia, que viene escribiendo con amor desde la eternidad para que un día tú pudieras cantar.

Si tu vida es tu canción, canta cada nota con todas tus fuerzas, hasta ver de frente al verdadero compositor.

Por: Rodrigo Villagrán


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