Un día, poco tiempo después de cuando comencé a manejar automóvil, salí de mi casa hacia un centro comercial localizado aproximadamente a quince minutos de distancia. Mientras manejaba sentí que mi carro no avanzaba bien y que se movía con una lentitud fuera de lo común. Cuando estaba a punto de llegar a mi destino comencé a sentir un mal olor. Me di cuenta de que no había quitado el freno de mano y por eso el carro se había forzado al avanzar. Rápidamente llamé a un amigo que sabe de mecánica automotriz y me dijo que eso podría provocarle daños severos al motor y que, afortunadamente, me di cuenta a tiempo.

Eso es algo que muchas veces sucede en nuestras vidas. Hay situaciones, hábitos, pensamientos o incluso personas que nos rodean y que actúan como un freno de mano que nos impide avanzar bien, y si no hacemos algo al respecto, podrían incluso llegar a “fundir nuestro motor”.

¿Cuáles son aquellas cosas que hoy te detienen y no te permiten avanzar correctamente? Hebreos 12:1 dice: Por eso, nosotros, teniendo a nuestro alrededor tantas personas que han demostrado su fe, dejemos a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante.

Quizá hoy te sientas atascado, o bien que avanzas pero no de la forma que deberías hacerlo. Es necesario que examines tu vida y apartes todo lo que te impide avanzar de manera correcta. Probablemente hacerlo resulte más difícil de lo que parece y quizá hasta te cueste entenderlo, pero cuando logres quitar ese freno de mano podrás avanzar más rápido y así disfrutar aún más el recorrido hacia los propósitos de Dios para tu vida.

Escrito Por: Chris Esquivel