Sé que talvez no entiendas lo que estoy a punto de decirte, pero conozco lo que vivirás en los próximos años y quisiera ahorrarte algunos problemas.

Conocerás a muchas chicas lindas en tu vida, pero no te dejes llevar por el físico porque un día la belleza no será suficiente y tendrás relaciones vacías o estarás enamorado de las personas equivocadas. Cuida mucho tu corazón y no lo entregues a cualquiera porque de lo contrario sufrirás heridas difíciles de sanar y dañarás a buenas personas.

Valora a los amigos buenos que tienes: aunque solo pocos serán leales, cuida esas relaciones. No pierdas el tiempo tratando de impresionar a quienes no te valoran o respetan porque no valdrá la pena y al final solo te traerán problemas.

Escucha a tus papás porque sus consejos podrán ayudarte a ser mejor cada día, esfuérzate en el colegio y en la universidad para evitarles dificultades que ellos no merecen vivir. Respétalos y hónralos porque si no cambias tu actitud ni modificas tu carácter poco a poco los alejarás, aun cuando te quieran más que nadie.

Aprende a enfocarte en lo que hagas, ya sea en una relación, en un deporte, en los estudios o cualquier proyecto personal porque tu inconstancia te traerá problemas y desilusiones, pero si decides buscar dentro de ti lo que te apasiona y te dedicas a ello, encontrarás tu camino y serás feliz.

No te resistas a lo que Dios tiene para tu vida. Sírvelo y ámalo con todo lo que eres. Talvez ahora conoces algunas cosas de Él o te imaginas qué tiene preparado para ti, pero créeme que no se compara con lo que vendrá. Un día renunciarás a todos tus otros sueños por servirle y, aunque te costará mucho, al final valdrá la pena.

Por último, fracasarás en muchas cosas, pero no veas esos fracasos como tu destino y más bien aprende a verlos como obstáculos de un camino que te llevará a algo grande. No te rindas, siempre confía en Dios, ten fortalecida tu fe hasta en lo que parece más loco, sé obediente en lo que Él te pida y trabaja cada día por tener un corazón sano.

Todo valdrá la pena.

Por: Luis Tuchez