¿Te ha pasado que alguna vez sientes que no encajas en un lugar o situación? A mi si, y supongo que a ti también, especialmente ahora que es tan difícil dibujar la línea entre lo bueno y lo malo, o lo que agrada a Dios y lo que no.

En esas ocasiones me he sentido extraña al decidir hacer algo diferente que los demás, y creo que es posible que te identifiques conmigo. A lo largo de mi vida he aprendido que es mas importante escoger lo que a Dios le gusta, que quedar bien con los demás. Al principio lo hacía de una forma autodirigida (o más bien semiobligada por mí misma jaja), pero poco a poco se convirtió en algo natural; claro, con errores y de vez en cuando tomando malas decisiones, pero siempre con arrepentimiento y aprendizaje en el camino.

En Mateo 7:20 RVR60 dice: “Así que, por sus frutos los conoceréis”, eso significa que todos conocemos que un árbol es un manzano porque da manzanas y así con todos los árboles. Así mismo es la vida, si nos guiamos o arrastramos por la corriente de las malas influencias o las decisiones negativas de otros, probablemente no tengamos claro que tipo de árbol somos. 

Te invito a que busques a Dios en intimidad, a solas en tu habitación, y le preguntes que tipo de árbol te hizo, para que puedas empezar a dar tus propio frutos, que sean agradables para que otros puedan tomarlos y degustar de ellos.

Escrito por: Brenda de Zamora