Soy una persona muy apasionada por las motos.  El 4 de marzo de 2010, casi muero en un accidente cuando intenté rebasar a un tráiler en contra de vía. Apareció un carro frente a mí y me obligó a retomar mi carril, al hacerlo perdí el equilibrio y rodé por el asfalto. Al recuperar el conocimiento, estaba ensangrentado y me ardía el rostro. Fui llevado al hospital. Supe que no estaba bien cuando vi a mi mamá llorar por lo mal que me veía. Días después, al llegar a casa, le pedí a mi mamá que no le contara a nadie lo ocurrido, no quería que me visitaran, no quería que nadie me viera lastimado.

A principios de este año, sufrí una caída en mi vida emocional. Mi reputación como persona y "líder de la iglesia” se vio afectada. Mis heridas y debilidades fueron expuestas. Fue una situación en la que Dios me recordó aquel accidente en moto en el que aprendí una gran lección: saber manejar no me libra de caerme. Muchas veces pensamos que por tener muchos años de cristiano o tener una posición dentro de la iglesia estamos lejos de fallar, pero no es así. Lo dice la Biblia en 1 Corintios 10:12: "Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga".

También aprendí que muchas veces intentamos tapar nuestras heridas o debilidades por temor a que alguien vea nuestras imperfecciones. Pero a veces es necesario que sean expuestas para ser completamente sano. La Biblia lo afirma en 1 Juan 1:9: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad."

Tuve que ser paciente y estar completamente sano para conducir nuevamente una moto. Sabia que no podía subirme al día siguiente del accidente, ya que al hacerlo herido solo provocaría miedo y no disfrutaría el camino. Y finalmente hace unos meses compré una nueva moto, teniendo ahora la confianza de que si caigo, puedo levantarme. Lo mismo sucedió en mi vida emocional: fueron expuestas mis heridas porque era necesario que Dios trabajara en ellas, y ahora, después de ser sano, estoy convencido que Dios tiene una nueva oportunidad para mi, donde disfrutaré el camino para el cual Él me ha estado preparando.

Dios está de tu lado, no importa cuántas veces caigas. Si cometiste algún error o tienes alguna debilidad o herida, no las escondas, no tengas miedo de exponerlas. Juan 8 dice que la verdad es lo único que puede hacernos verdaderamente libres. Recuerda que para Dios hay algo más importante que tu reputación: la integridad de tu corazón. Lo dice Su Palabra en Proverbios 4:23: "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida." 

Así que ten paciencia. Permite a Dios sanar tus heridas y que pueda fortalecerse en tus debilidades.

Escrito Por: Chris Esquivel

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