Es bastante común que la palabra pornografía inmediatamente se relacione con sexo, sin embargo, pornografía es ver una imagen para sentir placer o satisfacción sin tener la necesidad de participar o accionar. ¿Esto no les recuerda la vida de muchos cristianos?

Algunos cristianos, muchos, a decir verdad, inconscientemente, han participado de pornografía espiritual. A veces, vemos cómo los demás tienen una relación con Dios o son usados por Él, pero no buscamos disfrutar de esa misma relación íntima porque estamos satisfechos con ver que la experimentan nuestros pastores, líderes o amigos.

Nadie, en una relación de noviazgo, permite que alguien más bese a su pareja, porque todos queremos experimentar esa intimidad o confianza con la persona que amamos, pero, muchas veces, en nuestra relación con Dios, parece que estamos conformes con ver que alguien más disfruta de la intimidad con el Espíritu Santo, a pesar de que Él quiere tener esa misma relación con nosotros.

Vive al máximo cada momento de tu relación con Dios, porque las bendiciones que quiere darte en público dependen de la relación que tengas con Él en lo secreto (Mateo 6:6). No permitas que los demás experimenten la intimidad que te corresponde disfrutar en tu relación con Dios.

¡No seas adicto a la pornografía espiritual!

Por: Luis Tuchez