“La historia es acerca de alguien que tenía que usar una máscara, una máscara que lo hacía verse mucho mejor de lo que realmente era. Tuvo que usarla durante muchos años. Y cuando se la sacó, descubrió que su propia cara se había desarrollado hasta calzar con la máscara. Era ahora realmente hermoso. Lo que había comenzado como un disfraz se había transformado en realidad.”

La vida cristiana, llevada a la practica, es el conjunto de permisiones de nuestra parte hacia Cristo.

Permitirlo a Él, es aparentar. Pero de la manera buena de aparentar, aquella que conduce a algo real. Por ejemplo, cuando no está en ti el deseo de ser amable o amigable pero sabes que serlo es la mejor alternativa. Sin embargo existe la manera mala de aparentar, cuando hacerlo remplaza las acciones verdaderas. Por ejemplo, cuando alguien dice querer ayudarte en vez de ayudarte realmente.

Aparentar nos lleva a la hipocresía o a Cristo. Cuando nos acerca a la hipocresía, la apariencia esta siendo usada con intenciones centradas en lo propio, es la búsqueda de la perfección fuera de Él. Pero cuando nos acerca a Cristo, está siendo usada para parecernos a Él.

“Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro..”

Padre nuestro. Implica que somos sus hijos, tal y como Su Hijo, Jesús. No porque inmediatamente eso nos haga como Él, pero si porque Él se hizo como nosotros.

C.S. Lewis, buscando explicar esta idea, escribió en su libro ‘Mero Cristianismo’ lo siguiente: «El Dios Tri-Personal, por así decirlo, de hecho ve ante Él un humano autocentrado, voraz, quejoso, rebelde. Pero dice: "Hagamos como si ésta no fuera una mera criatura, sino nuestro Hijo. Es como Cristo en tanto es un Hombre, porque Él se hizo Hombre. Hagamos como si también fuera como Él en Espíritu. Tratémoslo como si fuera lo que de hecho no es. Finjamos, para transformar el fingimiento en una realidad.»

Cuando Jesus descendió y se mostró a nosotros, no quiso que viéramos lo que es capaz ‘un Dios’, pero si lo que es capaz un humano. Y lo mostró haciéndose Él un humano, carne y hueso, corazón, cerebro, sistema nervioso y arterial. Puso en alto el ejemplo máximo de la entrega hacia los demás, demostró en vida lo que realmente representa ser creación.

Aparentar, en este caso, es permitir que lo nuevo entre, y que lo viejo salga. Es estar presentes cuando no lo queremos, extendernos aun cuando estamos incómodos. Entrar en cercanía, aun en adversidad. Es hacer esto en esperanza de que día a día la apariencia disminuya y Él crezca.

Escrito por: Roberto Samayoa